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viernes, 9 de abril de 2010

También a las bestias

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Extraído del libro de la maestra Emma Godoy
“Que mis palabras te acompañen”

DIVE (Dignificación de la vejez)


TAMBIÉN A LAS BESTIAS, LA FLOR
Y A LA ESTRELLA

¡Qué pesado es el deber! Hay un cierto odio al cumplirlo. Por eso, yo, hace tiempo que estoy cambiando el deber por el amor, y el mundo se ha vuelto sonriente. Por eso, yo, hace tiempo que estoy cambiando el deber por el amor, y el mundo se ha vuelto sonriente. Ya no digo: “Tengo que hacer tal cosa”, sino: “¡Qué bueno que hoy podré hacer esto”! Hay una enorme diferencia entre las dos actitudes. La misma que existe entre una carga y unas alas.

San Pablo nos sorprende cuando afirma y reitera que con Cristo ha llegado la hora luminosa de la libertad; que los mandamientos del Sinaí eran obligación para los esclavos; pero que hoy somos libres pues aquéllos quedaron abolidos por el amor. “¿Qué? —pregunta uno— ¿De modo que ya podemos robar, mentir, y matar?”

Oh no. No es eso. Ocurre que quien ama al prójimo no necesita que le ordenen que no lo estafe, ni lo calumnie, ni le hiera; pues estará, por lo contrario, deseando obsequiarlo, elogiarlo, velarlo en su enfermedad. Esta es la revolución de Cristo a la que se refiere San Pablo. Ya podremos dejar de lado los “noes” del Decálogo de Moisés, porque, desde que Cristo nos dio su enseñanza con la sola ley del amor, no sólo se puede cumplir lo de no hacer daño a los demás, como ordenan los Mandamientos, sino que positivamente estaremos ansiosos de hacerles el bien.

Con el amor basta, no se necesita más. Y los actos del amor son libres, voluntarios, nacen espontáneamente; mientras que las normas del Decálogo se nos imponen desde fuera: y entonces sólo las cumplimos a regañadientes. Somos libres porque se ha sustituido el deber por el amor. Queden, pues, los Diez Mandamientos sólo para lo que tengan alma de esclavos, únicamente para aquellos que no saben amar. A éstos se les ha de constreñir con leyes como barrotes, para impedirle que hagan daños.

Dice el catecismo: “Estos Diez Mandamientos se encierran en dos: en servir y amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Hay tres preciosos amores: a Dios, a los otros y a mí. “Ama, y haz lo que quieras”, dirá también San Agustín. Toda la moral se reduce a una palabra: “¡Ama!”. Se es bueno en la medida del amor; malo en la del desamor.

Oigan ustedes, pero no vayan a confundir esto como lo confunden los hippies o lo tuerce aquella canción popular que dice: “y si es pecado el amor, que el cielo dé explicación porque es mandato divino”, cuando probablemente se refiere a relaciones ilícitas. ¡Por favor: “Amaos los unos a los otros” no significa “acostaos los unos con los otros!”… Para evitar esa falsísima interpretación, se ha optado por la palabra “caridad”: cháritas significa amor, en griego. Se trata, pues, de cariño. de afecto, no de lujuria.

Primero te amas tú. Y eso no es egoísmo. Los psicólogos afirman que los que no se quieren a sí mismos son incapaces de querer a otros. “La caridad bien entendida empieza por uno mismo.” (San Pablo.) Si te amas, tratarás de ser lo más perfecto posible. No tolerarás caer en ningún vicio que te destruya, ni harás cosa indigna de ti. Por el contrario, tratarías de realizar todas tus potencias y hacer de ti una obra maestra. Más aún: si llegas a amarte al máximo, ansiarás para ti lo mejor de lo mejor: Dios. Sólo Él te satisfará. Lo demás te parecerá poco.

Cuando se desarrolla este segundo amor, el de Dios, invade toda el alma, porque Dios es infinitamente amable. Entonces el amor a uno mismo se va relegando a otros planos, pasa a ser cosa secundaria e incluso desaparece en los santos: “No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido…”.

De allí deriva el tercer amor: el de las criaturas. Se siente un afecto general por todas las cosas que el Señor ha creado: se le ama en sus obras. Es parecido a lo que te ocurre con tu novio: si lo quieres de verdad, también te emociona la calle en que vive, te entusiasma la marca de su coche, te atrae su profesión, en fin, cuanto le concierne. “El que ama la col ama las hojas de alrededor.”

Es muy difícil amar al prójimo sin que antes medie el amor a Dios. Se podrá querer a algunos, pero no a todos. ¿Por qué he de sentir afecto por ese borracho que se quedó dormido en la acera? Ya no soporto a mi tía que se sienta junto a mí en la mesa y, al hablar, salpica de saliva mi sopa. No entiendo cómo pudiera querer a la mujer que me robó mi marido. Y la muchedumbre que transita por las calles, pues… me es indiferente. En resumen: lo natural es que sólo queramos a contadísimas personas. Y los que afirman que aman a todos, son unos hipócritas, según prueba Jean Paul Sartre.

En cambio, si el amor a las criaturas se deriva del amor a Dios, ese afecto si es auténtico. Pongamos como ejemplo a Gante, el misionero de la época colonial. Vino de España a consagrar su vida a los indios. Era primo del emperador; se encontraba en una posición envidiable en la corte. Gozaba de honores y riquezas. Todo lo dejó por unos indios… que ni siquiera conocía. Llegó aquí descalzo y más pobre que ellos. Sólo venía a servirlos. Les enseñó oficios, los curó, les oyó sus miserias espirituales. ¿Cómo pudo ser? Porque no intentó amar directamente al hombre, pues el hombre no siempre es digno de ser amado: algunos son antipáticos, otros perversos. Pero Gante, y junto con él otros, primero amaron a Dios. Por ello en su donación al prójimo no hubo discriminaciones. Así, gracias a la armonía de estos tres pasos, realizaron jubilosamente el alegre imperativo moral: “Ama”. Cristo dice que a los suyos se les “reconocerá por al amor”.

Pero he aquí que tenemos a otro héroe de la ética, al hindú Gandhi, el Mahatma, cuya lucha logró la independencia de su patria. Y, siendo el Mahatma Gandhi un santo que no tenía otro deseo que ver la cara a Dios, siendo un hombre de amor, nos extraña que haya rehusado convertirse al cristianismo. ¿Por qué?, preguntamos. Y él responde: “Porque esa religión predica un amor muy limitado”. “¿Cómo? —objetamos— ¿Qué más quiere usted, si la esencia de nuestra moralidad es amar a Dios, a uno mismo y al prójimo?”

¡Ah!, pero al Mahatma le parecía poco aún. El amor ha de ser universal para ser verdadero amor, nos dice. “¿Dónde está, en los cristianos, el amor a los animales, a las plantas, a todos los seres del Señor?”

Y en verdad, la objeción nos deja pensativos. Porque el amor que no es hipócrita, carece de fronteras. El amor auténtico no es propiamente un amor a esto y a lo otro en concreto, sino que es vivir en “estado de amor”. Es ser un sol que lo ilumine todo, que alumbre al bueno y al malo, al niño y al anciano, a la hormiga y al elefante, a la yerba y al árbol. Quien solamente ama un sector del ser, una región de criaturas, y no todo el universo, se hace sospechoso de que ni siquiera ame lo que dice amar. Si el amor no es un sol que se derrama cósmicamente, no es tal amor. Puede ser una mentira que nos estamos contando, amor falso, aparente, detrás del cual tal vez se esconda un afán de dominio o un deseo secreto de lujuria o un buscar en determinada persona protección para el miedo; en fin, quién sabe cuántos sentimientos se pueden disfrazar de amor. Sólo el amor cósmico garantiza la autenticidad.

Claro que se quiere más a unos seres que a otros, pero la luz y el calor han de abarcar todo el universo.

Gandhi cometió en otro terreno un garrafal, cuando dijo: “¿Cómo no ha de conmovernos Buda, cuando carga alegremente sobre sus hombros la oveja perdida? ¡Nada semejante encontramos en Cristo!”. Bueno, la cosa es al revés: Fue Cristo quien habló de ir por la oveja y traerla abrazada. Y no es el único pasaje evangélico en que se alude al amor a los animales. “¿Quién —dice Jesús— no saca a su asno si a caído al pozo, aun cuando sea día de sábado?” Y también se refiere a la ternura que siente Dios por sus criaturas pequeñas: “Los pajarillos del cielo no siembran ni cosechan y, sin embargo, vela por ellos el Padre Celestial”. Aun los lirios del campo son vestidos por el Señor con ropajes más suntuosos que los de Salomón. ¡Lástima que Gandhi no haya leído con atención los Evangelios!

Más sí lo sabía bien San Francisco de Asís, que amó a su hermano lobo y a la paloma que fue a poner los huevecillos en su mano, y allí los empolló. Lo sabían también los Padres del yermo: compartían la cueva con las fieras, curaban al león herido. Lo sabía Fray Martín de Porres que anhelaba reconciliar al perro con el gato y al gato con el ratón, para que comieran en un mismo plato. Lo sabía San Antonio de Padua que predicó a los peces.

Es muy dulce el amor a los animales. Ten tú alguno. Cuídalo, habla con él, comparte a menudo sus juegos infantilmente sin avergonzarte. Ya verás cómo mejora tu salud mental. No abandones lejos al animal que ya tienes, se morirá cruelmente de tristeza y de hambre. No encadenes al perro, Dios le ha dado libertad, no lo martirices; si lo sueltas, se volverá alegre y cariñoso. Recoge al gatito perdido, o envíalo al asilo de alguna sociedad protectora de animales. Más no hagas sólo el acto externo: mira mucho al animalito, contémplalo largamente y llegarás a quererlo.

Enseña a tus hijos a sentir como hermanitos menores a esos seres pequeños e indefensos, para que jueguen con ellos sin lastimarlos, les den de comer y les cambien el agua; así aprenderán dos cosas: a proteger al débil y a amar. Sí, en esa etapa, el amor al animal es una puerta que el Dios del Amor nos abre en el corazón: el niño que ama a los animales, después amará a los hombres; el que tortura al perro, al gato, a los pequeños insectos, fácilmente será de adulto un hombre sin compasión y sin entrañas. No olvides que ese cariño es de lo más educativo. ¡Y no vayas a cometer jamás la crueldad de hacer desaparecer al animal que quería tu pequeño: es un crimen; es como si a ti te secuestraran a tu hijo! Recuerdo que a mí me regalaron una chivita. Un día, al regresar de la escuela, entré corriendo como siempre a verla… ¡y la habían hecho barbacoa! Créeme, todavía se me hace un nudo en la garganta al recordar aquello. Tal vez no haya tenido dolor más grande en mi vida, si se compara con el tamaño de mi fuerza para resistirlo.

El animal, por no sé qué conducto misterioso, conoce a los que le aman, y no los ataca. Gandhi vivió con su familia y trescientas personas más en una granjas llenas de serpientes, pero en un período de 25 años jamás mordieron ni siquiera a los niños. Mi hermano, el mayor, gusta de pasar meses en plena selva, al sur de la República, donde también hay serpientes, alacranes y fieras, ¿cuándo le han hecho daño? Yo les meto la mano en el hocico a los perros atropellados, enteramente desconocidos, para ponerles una cápsula que los duerma, y ni siquiera se me ha ocurrido que puedan morderme; salvo a las arañas peludas que caen en la tina del baño sacándolas con un papel húmedo arrugado, para no lastimarlas, y corren por mi brazo mientras las llevo al jardín. Desde que amo a los animales, voy al campo y no me pican ni los mosquitos, siendo que antes llegaba llena de ronchas.

Es el adulto el que fabrica el miedo del niño a los animales. La mamá, en la calle, lo sacude: “¡Quítate! —le grita— ¡que allí hay un perro!” ¡Y el perro está tan tranquilo! Mas con el grito y el olor a la adrenalina (de las suprarrenales) que acompaña al susto de la madre, el animal se excita, y entonces sí que podría morder, pues lo han provocado.

Y no sólo hay que amar a los animalitos; también debemos querer a las plantas. Son seres vivos. ¡Cómo sufre uno cuando ve talar un árbol! No permitas que tus hijos arranquen las ramas o descortecen los arbustos, o jueguen con el balón junto a los arbolillos tiernos. Haz que los cuiden, que los rieguen y los gocen, no tanto por lo útiles que son, sino por los vegetales mismos.

Amplía todavía más tu amor. Ama a los seres inanimados: a este paisaje de rocas, al mar; y a cosas pequeñas: este anillo que llevas aunque sea de poco valor, y el sillón donde se sienta a leer tu marido. Acaricia las cosas con tus manos. No te niegues al afecto. Nunca te cierres a la ternura. El Mahatma Gandhi editaba un periódico, en una imprenta movida por una rudimentaria máquina de petróleo. Esta se descompuso una vez, la víspera de salir la edición, y nadie podía arreglarla, ni el ingeniero. Se turnaron para manejar a mano la imprenta y lograron sacar el periódico a tiempo. Mas por la mañana un empleado encendió la mecha y la máquina empezó a funcionar perfectamente. Entonces alguien dijo en broma: “No quería trabajar porque estaba cansada”. Gandhi lo tomó al pie de la letra. Desde entonces, por amor, la dejaban descansar de vez en cuando y trabajaban por ella. “¿Ah, dice el Mahatma, cómo se levaba el espíritu de todos cuando esto hacíamos!”

¡Anda ya! Desde ahora no ahorres el afecto. ¿Tienes miedo de querer, porque se sufre? ¡Cobarde! La valentía es virtud fundamental. Y por consiguiente el miedo es un pecado. Amar es vivir, no te encoja el temor y te cierres a la vida. Ni ames con fronteras. Sé amor. Entonces podrás hablar con los árboles; las estrellas te contarán secretos y quizá aun en vida verás a Dios.

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lunes, 5 de abril de 2010

Oración del anciano...

Extraído del libro de la maestra Emma Godoy Lobato

“Que mis palabras te acompañen”

DIVE (Dignificación de la vejez)

ORACIÓN DEL ANCIANO
Héme aquí, Padre Celestial, para agradecerte por haberme dado larga vida; lo que significa que guardas un amor especial por mí, pues me has ofrecido la oportunidad de ir acumulando más y más méritos para no llegar ante tu trono con las manos vacías, sino rebosantes de denarios celestiales.

Te suplico que en el tiempo que todavía me concedas vivir en la Tierra, sea Jesucristo mi Maestro; para aprender a perdonar de corazón a quienes me hayan hecho daño y hacer el bien a mis enemigos; que yo disfrute, y sonría con Jesús, de las cosas amables y bellas que Tú me prodigas cada día; y también sepa sufrir heroicamente pensando en los dolores que por mí padeció mi Redentor en el Calvario. Sobre todo, que a cada momento me vaya pareciendo a Él en el amor, sobre todo en el amor, para que cuando Tú, mi Padre, vengas por mí porque ya ansías abrazarme, veas en el rostro de mi alma algún rasgo del parecido con Jesucristo y me lleves en brazos a gozar de su gloria eterna.
EMMA GODOY,
1987

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VIVE TU VIDA

HABLEMOS DE TU VIVIR COTIDIANO

Escúchame: Tú no tienes más que una vida. Haz de ella algo grande, algo magnífico. ¿Cuántos años tienes? Tal vez ya has recorrido la cuarta parte de tu existencia, o quizá la mitad, sin pena ni gloria. Ni fu ni fa. No has sabido qué hacer con tu vida. Te has dejado vivir, en vez de, tú mismo, vivir tu vida. Ya es tiempo de que la tomes en tus manos y la modeles, como un escultor cincela una estatua para convertir la piedra en obra maestra. Ya desperdiciaste muchos años. No pierdas ni un minuto más.

Me preguntas ¿qué debes hacer? Permíteme entonces que hagamos primero un gran rodeo. Hablemos de filosofía. Es difícil. Ponte inteligente.

Entre las múltiples actividades que realiza la humanidad, hay muchas que son comunes con las de los animales: alimentarse, reproducirse, dormir, jugar, etcétera. Pero hay otras privativas del hombre. Estas son las peculiarmente humanas: Sólo el hombre hace ciencia. Yo no he visto a ningún hipopótamo ponerse a calcular la raíz cuadrada de una cifra. Sólo el hombre crea obras de arte. ¿Dónde hay un mural pintado por una jirafa? Sólo el hombre establece reglas morales y se dicta códigos de leyes. ¿Tú sabes de algún animalito que haya dado un Decálogo a sus compañeros? Sólo el hombre hace religión. ¿Habrá algún tigre, oso o pulga que adore a los dioses?

El camino de los cuatro
esplendores


Arte, ciencia, moral, religión, eso que llamamos “cultura”, es lo verdaderamente humano. Seremos hombres en la medida en que seamos cultos. Dejaremos de ser brutos y bestias según hayamos ascendido – más o menos – por esos senderos del arte, la ciencia, la moral y la religión.

No nacemos hombres. Nos hacemos hombres. Cuando nos dieron a luz, éramos unos animalillos bonísimos y preciosos, pero animalillos. Nuestra tarea en el mundo es convertirnos en personas humanas. Es metamorfosearnos cambiándonos de bichos a hombres. (Y de hombres a dioses.)

La educación consiste nada más que en esa transformación: en que se realice el tránsito de lo animal a lo humano. Enseñar al niño el oficio de hombre, eso es todo… O acicatearnos a nosotros mismos, auto-educándonos, para alcanzar el dicho nivel superior.

No queremos decir con ello que se niegue la naturaleza animal que poseemos. No podríamos hacer cultura si no comiéramos, durmiéramos, etcétera. Sólo que estas actividades representan apenas una mera condición para que podamos existir: no son valiosas de por sí. Hay que cumplir con las urgencias biológicas únicamente como medio para realizarnos como humanos. Así, el hombre, al igual que el animal, debe cuidar su salud; y para ello establece hospitales. Prevé sus necesidades alimenticias –como la hormiga o la ardilla– y crea un complicado sistema económico. A semejanza de las bestezuelas, se reproduce y busca diversos placeres, aunque muy elaborados. “Salud, dinero y amor”, como dice una canción sudamericana. No decimos “amor” porque el amor pertenece a la moral; mejor “placer”.

De tales actividades –las referentes a la salud, la economía y el placer– debemos reconocer que ya no son enteramente animales, porque ha intervenido la racionalidad humana, ya que el hombre, en cualquiera de sus actos, se pone todo él entero. Más las finalidades que se persiguen con ellas son las mismas que desearían un leopardo, un cerdo o una chinche; las llamaremos, pues, valores animales. Así es que abajo pondremos “salud, economía y placer”, representando el aspecto animal del hombre. Arriba, también tres cosas: “arte, ciencia, moral”, como lo típicamente racional y humano. (Prescindiremos por lo pronto de la religión.) ¿Ya anotaste esta lista de los 6 bienes culturales? Abajo estará lo material; arriba, lo espiritual. Abajo está la naturaleza; arriba, la cultura.

Hechizo en blanco y negro

Ocupémonos de la cultura, pues ella será el mundo donde hayas de vivir, si quieres hacer de tu existencia algo realmente grande. Si te quedaras abajo, si sólo aspiraras a estar muy sanito y rozagante, a poseer casa, coche último modelo y villa en Acapulco; a darte sólo a la “dolce vita”, la pasarías muy bien, como la vaca sanota de ubres hinchadas que come ante un pesebre rebosante de alfalfa y goza con su toro. La pasarías muy bien, pero serías vaca. No valdrías nada.

No amigos: hay que ser animal, ¡claro está!, pero no sólo animal.

Pensemos, pues, un poco en la cultura, en tus metas como ser humano. Para que avances en el camino del arte, asiste al teatro, a las exposiciones plásticas, a los conciertos, al ballet; lee poesía y novelas de calidad. Al principio te aburrirá todo esto. Tardarás en gustarlo; pero al final, te fascinará. Es cosa de familiarizarse. Que no pase un día sin que hayas gustado de algo artístico: al menos hojear un libro de pintura o escuchar buena música en la radio. Mientras estás entregado al arte, en esos momentos eres humano, te hallas a mil leguas del animal.

Para despertarte la afición por las ciencias deja en tu mesa de noche algunos libros de psicología, historia, física popular, biología, filosofía, astronomía, y, según estés de humor, escoge cada noche, para leer sólo un capítulo antes de dormir. ¡Verás qué embrujador es ese mundo!

Quizá creas que la moral es la parte más fastidiosa de la cultura, ¡pues nos prohíbe tantas cosas! Te aconsejo que no veas la ética como una lista de impedimentos, sino como lo que es verdaderamente: una invitación a realizarte en plenitud. La moral, cuando dice: “No matarás”, significa algo positivo: “Fomenta la vida”. La orden de “No mentirás” es: “Busca la verdad”. Y así las otras leyes. Todas son positivas. Y sus cuatro virtudes: Prudencia, Justicia, Fortaleza (valentía) y Templanza, son también fuerzas para la acción, no obstáculos para ella. La moral nunca es cadena que ata, sino estímulo que hace más fecunda la existencia. Dime si no te encantaría ser valiente y no tener miedo a nada ni a nadie; ser veraz contigo mismo, no mentirte nunca y, por lo tanto, estar libre de la neurastenia; ayudar a los huérfanos, enfermos, necesitados, ignorantes y delincuentes; y ver que con tu labor las cosas han mejorado, y allí donde antes había sufrimiento está hoy la alegría, por tu causa; allí donde había ignorancia, hay ciencia; allí donde había miseria, hay pan; allí donde había crimen, hay amor y bien.

Sólo peca de verdad quien no ama

Todo el conjunto de leyes morales se resume en una sola palabra: ¡Amor! Amor a ti, al prójimo y a Dios. Haz diariamente actos positivos y reales de amor por ti, por alguien, por tu Creador. Cada día más, hasta que tú entero no seas sino amor. ¿Así sí te gusta la moral? Cualquier pecado consiste nada más en que se faltó al mandamiento del amor; y es más o menos grave en la medida en que se agredió al amor. El evangelio y lo verás. Por eso cuando alguien le pregunta a Cristo: “¿Quién será el mayor en el reino de los cielos?”. El responde: “Aquel que tenga mayor caridad (amor), sea quien fuere”. Quítate, pues, todo sentimiento de rencor, de odio y aun de indiferencia para el prójimo. Lávate de desamor todas las noches antes de dormir.

Nunca te entregues al sueño con el corazón habitado por el mal de los males: la inquina. Y aprende a quererte, a estimarte, a desear para ti lo mejor, o sea tu realización fecunda en obras magníficas. Ama a tu Dios. Cuéntale tus miserias y también tus proyectos. Que vaya a tu lado, como un amigo, en todos tus paseos y trabajos. La moral, vista como amor, ¿no resulta sumamente atractiva?

Nunca pases de largo ante una necesidad ajena como lo hicieron muchos en la parábola del Buen Samaritano, diciendo: “No me concierne” ¡Sí que te concierne! Nunca digas “no” al generoso impulso. ¡Jamás!

Los tres caminos y su drama

Arte, ciencia, moral, son los tres senderos que te hacen salir de tu naturaleza animal y te conducen más allá de la tierra material, por los ámbitos celestes del espíritu.

¿Adónde van esos tres caminos? Digamos que a tres estrellas. El arte apunta hacia la Belleza; la ciencia hacia la Verdad; la moral hacia el Bien. Al Bien, la Verdad y la Belleza se les denomina VALORES, porque son lo valioso por excelencia. Los valores, pues, constituyen la meta final de los afanes del hombre. Son los objetivos últimos.

Pero ahora quiero descubrirte el drama de la cultura. Escúchame: Jamás de los jamases la humanidad llegará hasta los valores. Camina hacia ellos por los senderos sin polvo que son el arte, la ciencia, la moral; pero la realización plena de la Belleza, la Verdad y el Bien es absolutamente imposible.

El artista, así sea un Miguel Ángel, consigue captar apenas un destello pequeñito de la Belleza perfecta. La ciencia, cada vez que da solución a un problema, se encuentra con que esa misma solución le plantea 3, 4, 10 problemas nuevos; así que mientras más avanza el saber, más se reconoce la infinidad de lo que ignoramos y, por lo tanto, jamás se alcanzará la Verdad total. Los mismísimo le ocurre a la moral. Mientras más buena es la persona, más conciencia tiene de sus defectos, de todo lo que le falta para ser realmente buena, y el santo llega al colmo al decir que no es sino una porquería, el peor de los pecadores. En fin, que el hombre culto camina sin tregua hacia aquellos luceros altísimos que son los valores, pero, ¡ay!, sin esperanza de alcanzarlos.

La cultura sólo marcha hacia Dios

¿Sabes por qué? Bueno. Dime a qué te suena: “Bien infinito, Verdad total, Belleza perfecta”. ¡A la definición de Dios!, ¿no es así? Por tanto, nunca llegaremos a ser Él. Jamás alcanzaremos los valores, porque los valores son Dios mismo. Pero caminando por las sendas infinitas del arte, el saber y la moral, nos acercaremos un poquito, y vale la pena vivir para anhelar lo Absoluto. Yo definiría la cultura como nostalgia de Dios.

Ahora mira: si la cultura es un camino que no llega, en cambio la religión sí llega a Dios, ¡y sin camino!, directamente. El hombre de veras religioso, el místico, es por lo tanto el más realizado de los hombres. Alcanzó el objetivo que los demás no habían logrado. Este es precisamente el tema de una obra de teatro que escribí. Simbolizo en Caín a la cultura. Sus hijos representan salud, dinero, placer, ciencia, arte, y se quejan ante su padre de que andan errantes por los senderos de la cultura, cada uno por el suyo, y se han llenado de desesperación porque no llegarán nunca a la meta. En contraste con Caín, su hermano Set, que simboliza la mística, halló la plenitud. Por eso este personaje insiste a los cainistas en que su supremo destino sea el éxtasis religioso.

De manera que todavía hay algo superior a la cultura: la religión. Hazla tuya, porque sin ella siempre serás una persona mutilada a quien le falta lo principal. Sólo hallarás tu plena maduración más arriba aún que los cielos humanos, más allá de este firmamento: en los ámbitos del Eterno.

En resumen: los tres afanes animales son: salud, dinero y placer. Los bienes culturales humanos: arte, ciencia y moral. El valor supremo; el religioso. Ya está completa la lista.

Nacemos animales… Mediante la cultura nos tornamos en hombres. Por la religión nos convertimos en superhombres, en dioses.

Dime qué prefieres y te diré quién eres.

¿Cuánto vales? Pues mídete en esa lista y ve hasta dónde llega tu estatura. No te desanimes. Dentro de un año vuelve a medirte: habrás crecido, si es que te amas y quieres para ti lo mejor. No abjures de tu animalidad, pero crece cada día más hacia lo humano. Y ni allí te detengas. No te conformes con sólo eso. Atrévete a llegar a lo divino.

Empero, no tomes los valores como pesada tarea. Mejor ámalos. Apasiónate por todas las formas del Bien, la Belleza, la Verdad y todavía más, por Dios mismo.

¿No tienes tiempo? Es que vives para trabajar y sólo se debe trabajar para vivir. Hay cosas mucho más importante que hacer. Así que pon límite a tus ambiciones materiales y reduce tus necesidades al mínimo. Entonces trabajarás menos y dispondrás de un precioso tiempo libre: del divino ocio cultural. Sólo así te realizarás en lo humano y lo divino.

Con todo lo dicho de los valores, ya puedes planear tu existencia a lo grande. Sal de ese vivir oscuro del que te sientes tan satisfecho de ti mismo. ¿Por qué no hacer de tu existencia una obra maestra, si sólo se vive una vez? Ámate. Y empieza hoy mismo.

ROMANTICISMO


EL VERDADERO ROMANTICISMO

“Yo he fracasado en la vida”, me decía una mujer, “a causa de haber sido tan romántica: desde niña soñé, primero, en brillar en el teatro y luego en ser artista de cine. Me figuraba con frecuencia que estaba rodeada de admiradores, que vivía en Beverly Hills…”

Pensé: ¿Pero sabrá esta señora en qué consiste el romanticismo? ¡Qué lejos está de ser romántica! ¡Es una ambiciosa fallida y nada más”

Únicamente se puede calificar de romántica a una persona cuando participa de las características de cierta escuela literaria llamada Romanticismo, que surgió en Europa en el primer tercio del siglo XIX y cuyas obras son en extremo sentimentales, fantásticas, generosas e idealistas.

Fue una nueva edad de oro para la literatura europea. Más a América nos llegó por desgracia tardíamente, cuando aquel poderoso movimiento ya se había desvirtuado. Así que lo tomamos en su decadencia: el héroe enamorado de un ideal había sido sustituido por un joven enamorado de una muchacha. La hazaña guerrera acabó siendo peripecia idílica. El enorme sentimiento idealista había descendido a mera sensiblería. De allí que a los poemas cursis los tachemos despectivamente de “romanticones” y con ello se ha desprestigiado la gran palabra que era sinónimo de nobleza y heroísmo.

Todos somos héroes

Pero no es mi propósito hablar ahora de literatura. Lo que me interesa es poner de relieve los valores morales que infundieron aquellos escritores en sus personajes, creando el ejemplar del hombre que deberíamos ser, del hombre ideal.

El o la protagonista de una novela romántica, carece por completo de egoísmo. Nunca piensa en sí, porque se entrega generosamente a la prosecución de alguna causa nobilísima. Es un héroe en toda la extensión de la palabra. El prototipo es el caballero medieval. Anhela ir a pelear a Jerusalén para rescatar el sepulcro de Cristo; brinda su espada para reponer en el trono al legítimo rey de su país, que ha sido traicionado por algún ambicioso; desea hacer justicia a las masas desheredadas. En fin, dedica su existencia a que triunfe la verdad sobre el error, el bien sobre el mal. Este es el tipo auténticamente romántico.

Hollywood ha revivido aquel género en esas películas espectaculares donde intervienen miles de comparsas y se desarrollan en amplios escenarios naturales, como “El Cid”, “Los Diez Mandamientos” o “Los Caballeros del Rey Arturo”. Y han tenido un gran éxito porque hay algo en el fondo de cada espectador que anhela salir de la oscuridad de su vida que transcurre tan mediocremente, y se identifica en la pantalla, por unas horas, con la grandeza moral del protagonista.

En todos nosotros se oculta un héroe, aunque nos hemos constituido en sus injustos carceleros.

Nuestro miedo al gigante

Desearíamos. Como el personaje romántico, salvar pueblos; levantar el espíritu del mundo que yace ahogado en la injusticia y en el materialismo; salir sin rumbo una mañana igual que Don Quijote, abandonándolo todo para consagrarnos a “desfacer entuertos” y cubrirnos con la gloria de haber dado nuestra vida a la patria, a la humanidad y a Dios.

Pero tenemos miedo de desencadenar al gigante que nos habita. Miedo de su aventura colosal, que presentimos nos pondría constantemente en graves riesgos, amén de que nos privaría de comodidades, bienestar y placeres.

Así vemos las cosas desde nuestro punto de vista burgués, pero muy otra sería nuestra visión una vez que soltáramos al titán. El héroe desamordazado nos transformaría por completo. Adquiriríamos la dimensión de su grandeza. Los afanes que hoy nos parecen tan importantes, se encogerían hasta hacerse triviales, mientras que las tareas del espíritu para las que ahora somos tan perezosos, serían después la sublime razón para vivir y para morir.

Tú, yo, somos mucho más, infinitamente más de lo que somos. Pero no queremos serlo.

Los psicoanalistas no toman para nada en cuenta esta represión, pues sólo nos advierten del daño que produce el reprimir las malas tendencias; y sin embargo, yo creo que es la inhibición de los deseos nobles lo que más nos destruye. Podría yo ir a visitar por las tardes a los enfermos incurables, podría aceptar un cargo en una institución benéfica, podría ayudar material y espiritualmente a la gente de un barrio miserable. Siento la divina tentación de hacerlo, y me reprimo, me lo prohíbo con más energía que si la tentación fuera la de cometer un crimen.

Tenemos miedo de expresar lo mejor de nosotros mismos. Por eso nuestra persona es insignificante, nuestra vida no sale de la vulgaridad. ¿Y no ha de causar esto un punzante sentimiento de frustración: el saber lo que pude ser y no fui? Quizá de aquí proviene la angustia, la desazón que sufrimos, la poca estimación que nos tenemos.

“¿Quién que es no es romántico?”, exclamaba Rubén Darío. Gran verdad, pero la mayoría de nosotros se niega a ser lo que es.

En nuestro siglo burgués, donde sólo cuenta lo práctico y sólo se ambiciona el progreso económico, en este desierto del espíritu, es maravilloso encontrar de pronto personas románticas que fulguran como oasis increíbles.

Héroes de la vida real

Conozco a un millonario que ha aceptado un puesto público, descuidando sus negocios con merma de su fortuna, solamente para contribuir a mejorar un poco la patria.

Todos recordamos con emoción al niño José Luis Ordaz, que el 17 de septiembre de 1959 se lanzó en medio de las llamas de un camión de pasajeros que había chocado y salvó a dos chiquillas, aunque pereció cuando estaba a punto de rescatar a la madre de las niñas. ¿Quién no envidia su grandeza de alma?

Y Schweitzer, el famoso sabio que se distinguió en tantas disciplinas y escribió sobre las más diversas materias, ¿no renunció al medio cultural de Europa, que era el que merecía su talento, para ir a refundirse de misionero, con su esposa, a las aldeas de unos países subdesarrollados, en donde abrió hospitales y escuelas? Este hombre es de la estirpe de Quetzalcóatl, de Rama, de Thot, de aquellos civilizadores a quienes los pueblos antiguos deificaron.

Conocí a un abogado joven, simpático, alegre. Tocaba muy bien el piano, escribía poemas y le gustaban en exceso las mujeres. Un día notó una escoriación rara detrás de su oreja. Fue a ver al médico, y éste, inhumano, le dijo ex abrupto: “Es Lepra”. Mi amigo salió del consultorio tambaleándose. Llegó a su casa y con una navaja se abrió las venas. Providencialmente, la criada llegó, dio aviso y lo salvaron. Vivía en provincia, y un sacerdote que supo de la tragedia, fue a verlo. Lo visitó con frecuencia y el abogado empezó a cambiar su punto de vista sobre la enfermedad, sobre el dolor, sobre el sentido que tienen la vida y la muerte. Una noche, no soportando los dolores, encendió la luz para arrancarse las vendas de la pierna. Se rascó desesperadamente, y en eso vio algo horrible: los gusanos se movían bajo sus dedos. Se quedó paralizado de angustia; era como presenciar en la tumba la descomposición del propio cadáver. Se rehizo de pronto porque una luz extraña penetró en su alma: “Otros –pensó– están como yo y no han tenido un sacerdote que les lleve la palabra del consuelo”. Ya no le importó su lepra. Tramitó su entrada a Zoquiapan, la ciudad de los leprosos, y allí ha vivido muchos años haciendo una labor extraordinaria. Me escribe pidiéndome libros y revistas porque ha fundado un club cultural, dirige la puesta en escena de obras de teatro y, sobre todo, interviene en los tremendos problemas que suscita el apetito sexual, que se torna desenfrenado en los enfermos. Halló un motivo heroico para existir y se siente pleno. Una vez me dijo: “¡Qué vacío era yo antes! ¡Bendito sea mi mal! Si fuera verdad que uno renace, yo le suplicaría a Dios: Pero no te olvides de mandarme la lepra”.

El valor de decir que sí

Todos estos personajes fueron primero tan vulgares como nosotros. Y nosotros podríamos ser tan grandes como ellos.

Pero no hay que ir muy lejos a buscar la aventura romántica. Esa aventura pasa todos los días ante nuestras puertas, y nos invita. Es Dios que pasa. Hay que decir siempre “¡Sí!”, con valentía. No decir nunca “¡No!” al bello impulso. Cada noche nos quedaremos asombrados de las cosas que hicimos, de las que no nos creíamos capaces. Y descubriremos que hay potencialidades inmensas dentro de nosotros mismos. Tal vez sean sólo pequeños actos heroicos, mas, ¿hay algo heroico que sea pequeño? Habrá dejado de ser insignificante nuestra existencia. Y aun, por encima de todo, cuando muramos, habremos cumplido con la vocación humana, con la misión para la que nacimos: la de haber dejado, igual que los héroes del romanticismo, un poco mejor el mundo de cómo lo encontramos.

domingo, 24 de enero de 2010

LO QUE HACE IMPURO AL HOMBRE



A LOS CREYENTES Y NO CREYENTES.....



LAS TRADICIONES Y
LO QUE HACE IMPURO AL HOMBRE



NADA QUE ENTRA DE FUERA PUEDE MANCHAR AL HOMBRE (Y A LA MUJER); LO QUE SI LO MANCHA ES LO QUE SALE DE DENTRO



Del libro del Deuteronomio: 4, 1-2. 6-8

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: “Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.

No añadirán nada ni quitarán nada a lo que les mando: Cumplan los mandamientos del Señor que yo les enseño, como me ordena el Señor, mi Dios. Guárdenlos y cúmplanlos porque ellos son la sabiduría y la prudencia de ustedes a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticias de todos estos preceptos, los pueblos dirán: ‘En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente’.

Porque, ¿Cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?

De la carta del apóstol Santiago: 1, 17-18. 21-22, 27

Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró por medio del Evangelio para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.

Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos. Pongan en práctica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido.



EVANGELIO

Del Santo Evangelio según San Marcos: 7, 1-8. 14-15. 21-23

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?”. (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes. Hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.

Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.



REFLEXIÓN


LAS TRADICIONES.

Jesús no condena las tradiciones religiosas sino “ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres”, es decir, Jesús está condenando la hipocresía y por eso cita al profeta Isaías: “este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de Mí. El culto que me dan está vacío…”.


LO QUE HACE IMPURO AL HOMBRE.

Después de denunciar esa manifiesta manipulación de la Palabra de Dios, habla Jesús a toda la gente sobre lo puro e impuro, no en sentido ritual, sino moral y personal, es decir, en relación a la conciencia del hombre ante Dios. “Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre; lo que sale de dentro es lo que lo hace impuro. Porque de dentro, del corazón del hombre salen los malos propósitos:


• La palabra hiriente que nos sale de lo más profundo del corazón en una discusión matrimonial.

• El modo despectivo y altanero con el que tratamos al público en nuestro trabajo (en las ventanillas, en los mostradores, en los escritorios de recepción o de información…).

• El “chisme” que se suelta como quien no quiere la cosa para poner a una persona contra otra.

• La acusación o la declaración falsa para causar daño a un inocente.

• La receta de cocina que –con toda mala fe– se da incompleta o equivocada.

• La información falsa acerca de lo que vendemos.

• La mirada lujuriosa.

• El bocinazo injurioso.

• Los regaños paternos o maternos humillantes.

• La alabanza servil.

• Las burlas crueles.

• Las decisiones injustas.

• Las mentiras…

…Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”.



PARA EVITAR EL CULTO VACÍO

Para evitar un culto vacío hemos de acentual el Amor y la Fidelidad interior a la voluntad de Dios, manifestada en la ley de Cristo, ésa es la manera de adorar a Dios como Él quiere: en espíritu y en verdad. Pues una fidelidad a carta cabal no se contenta con una observancia externa y para cumplir.

La verdad es que solemos tener miedo a comprometernos del todo con Dios; nos amedrentan sus posibles exigencias, a veces bastante radicales. Y queremos nadar y guardar la ropa, servir al Señor conservando la parcela mayor posible de nuestra vida para nuestro uso privado, pagar su factura con la mayor rebaja a nuestro alcance para poder seguir, al menos en parte, la corriente del momento presente, lo que se lleva en nuestro entorno. De esta coartada ilusoria a la actitud farisaica del cumplo-y-miento no hay más que un peldaño. Tal cristianismo de ciencia ficción es una indigna caricatura de la religión, con el consiguiente descrédito de la misma y el sustento para el ateísmo y la increencia.

Con frecuencia sucede que, sin ser conscientemente tramposos, tendemos a hacer trampas, incluso con Dios. Por eso hemos de estar alertas sobre el autoengaño de una religión de pacotilla, refugio de soñadores que dicen y no hacen. La práctica religiosa ayuda a purificar y convertir el corazón, pero no lo hace por arte de magia y encantamiento. A Dios no se le honra sólo con los labios, si está ausente el corazón. Lo que se pide hoy día es una revisión constante de nuestras prácticas religiosas para verificar su validez y autenticidad, para evitar el culto vacío.



P L E G A R I A

Hoy te bendecimos, Padre, por Jesucristo, tu Hijo, que nos liberó del formulismo esclavo de la letra de la ley, y estableció un nuevo orden religioso que une el Amor a Ti y al hermano, anteponiendo la persona sobre la fría norma, el Amor sobre la ley, el corazón y lo interior sobre lo de fuera.

Danos, Señor, un corazón nuevo y generoso, limpio y recto,
incapaz de endurecerse en la falsa seguridad de un culto vacío.

Así recuperaremos la pureza original de nuestra imagen primera,
hecha a tu semejanza, tal como salió de tus manos creadoras. Y haz que la libertad interior que Cristo nos ganó estimule en nosotros una respuesta más fiel a tu Amor.

Amén.

lunes, 11 de enero de 2010

Valores Familiares

LOS HIJOS, ¿PROPIEDAD O MISIÓN?

^^Un coche no exige sus derechos, ni grita que no nos quiere; si después de dos semanas de arreglos no funciona, lo vendemos al chatarrero. En cambio, si el niño “no arranca” en la escuela…”

------------------------------Yesica Mirella Pérez Saquic, sp.
Estamos acostumbrados a hablar de los hijos como si se tratara de algo propio, de una ^^posesión^^. Tenemos un coche, tenemos una casa, tenemos un libro, tenemos un perro y… ^^tenemos cuatro hijos^^.

Gracias a Dios, el coche no va a exigir sus derechos, ni va a gritar que no nos quiere. Si no arranca, lo llevamos al taller. Si después de dos semanas de arreglos no funciona, lo vendemos al chatarrero. En cambio, si el niño ^^no arranca^^ en la escuela…

Es cierto que los niños nacen dentro de una familia, por lo que resulta natural que la familia asuma la responsabilidad de esa vida que empieza. Pero el niño tiene un corazón, un alma, y eso no es propiedad de nadie. La filosofía nos enseña que el alma, lo más profundo de cada uno, no puede venir de los padres, sino que viene de Dios. Los padres dan a su hijo el permiso para la vida y asumen la hermosa tarea de ayudarle, pero no pueden dominarlo como al coche o al perro.

Entonces, ¿Cuál es la actitud más correcta ante el hijo que hoy “camina” a gatas por el pasillo y que pronto empezará a darse coscorrones en la cabeza? ¿Le dejamos hacer lo que quiera? Éste era el sueño de Rousseau con su “creatura”. Emilio. No hace falta ser un gran psicólogo para comprender que el niño ideal de Rousseau llegaría a la juventud sólo por obra de un milagro… La realidad es que los padres están llamados a dar una formación profunda, correcta, clara, a sus hijos.

Primero enseñamos al niño normas de “seguridad”: no asomarse por la ventana, no meterse en la boca objetos peligrosos, no tocar animales extraños. Después, la búsqueda de la salud nos hace pedirle que tenga las manos limpias, que no se llene el estómago con caprichos, que no se rasque las heridas…

Simultáneamente enseñamos al hijo a hablar. Sus ojos cada día brillan de un modo distinto, y pronto su mundo interior, su corazón, se no abre no sólo con las miradas, las manos y la sonrisa, sino con esas primeras y temblorosas palabras que empieza a decir con la confianza de ser acogido. Los padres que escuchan por vez primera ^^mamá^^, ^^papá^^, sienten muchas veces un vuelco en el corazón. El niño crece, y habla, y habla, y habla… Cuando ya ha aprendido un vocabulario básico, impresiona por su hambre de saber, de comunicar, de decir que nos quiere, o que ha dibujado un avión, o que ha visto una lagartija, o que acaba de encontrar un amigo de su edad…

Alguno podría pensar que la misión de los padres termina aquí, y que el resto le toca a la escuela. Sin embargo, el hijo todavía tiene que aprender detalles de educación que van mucho más allá de las normas de supervivencia o del usar bien las palabras del propio idioma. Dar las gracias, pedir permiso, saludar a un maestro, prestarle un juguete al amigo, cumplir con los deberes en vez de contemplar lo que pasan por la tele…

La educación moral es uno de los grandes retos de toda la vida familiar. La mayor alegría que pueden sentir unos padres es ver que sus hijos son, realmente, buenos ciudadanos. El dolor de cualquier padre es darse cuenta de que su hijo hace lo que quiere y que empieza a engañar a los maestros, a robar del monedero de mamá, a golpear a los compañeros o hermanos más pequeños, e incluso, a levantar la voz en casa contra él…

San Agustín se quejaba de que sus educadores le regañaban más por un error de ortografía que por una falta de comportamiento. La queja tiene una triste actualidad en quienes se preocupan más por el 10 de sus hijos en inglés que por la pornografía que vean en Internet o por las primeras drogas que puedan tomar con los amigos. Si somos sinceros, es mucho mejor tener un hijo agradecido y bueno, aunque no sepa alta matemática, que un hijo ingeniero que ni siquiera es capaz de interesarse por lo que les ocurra a sus padres ancianos…

Los hijos no son propiedad de nadie, ni de la familia, ni de la escuela, ni del Estado. Pero todos, especialmente en casa, estamos llamados a ayudar a los niños y adolescentes a crecer en su vida como buenos ciudadanos y como hombres de bien. Esa es la misión que reciben los padres cuando inicia el embarazo de cada niño. Quienes hemos tenido la dicha de tener unos padres que nos han ayudado a respetar a los demás, a amar a Dios y a vivir de un modo honesto y justo, nunca seremos capaces de darles las gracias como se merecen. Quienes no han tenido esta dicha… pueden, al menos, preguntar cómo se puede enseñar a los hijos a ser, de verdad, buenos, no sólo en la formación científica, sino en los principios éticos más elevados.

Ésa es la misión que reciben los esposos cuando su amor culmina en la llegada de un hijo. Cumplirla puede ser difícil, pero la alegría de un hijo bueno no se puede comprar ni con todo el dinero del Banco Mundial.

sábado, 9 de enero de 2010

AÑO 2012 ???

LAS RESPUESTAS
DE LA FE



--------------2012 ¿Será el fin del mundo?

^^Desde hace ya algunos meses circula la noticia que en el año 2012 ocurrirá, según algunas interpretaciones de las llamadas profecías mayas, el fin del mundo…^^.

--------------------------------Por: Hno. Carlos Agustín Cázares msp.


… Lo anterior se debe a la controversia que ha levantado un film cinematográfico en el que se presenta un cataclismo universal y el exterminio de la humanidad. No obstante, es conveniente analizar datos precisos y circunstancias en las que se afirma una tal situación.

Según señala Carlos Villa Roiz, un destacado periodista y a quien seguiré en este artículo, los mayas surgieron hacia el 1500 a. C. y existieron hasta finales del siglo XVII. ^^Entre ellos había astrónomos, matemáticos, sacerdotes, militares, hombres sabios que desarrollaron dos calendarios complejos, pero precisos, basados en la cuenta de los Katunes (periodo de 20 años). Éstos eran el solar o civil, de 365 días, y el Tzolkin, lunar o ritual de 260. Ambos se conjugaban porque son divisibles entre cinco. (…) Si ambos (calendarios) se marcan en dos engranajes, darían vueltas y vueltas hasta la eternidad y cada vez que acabara un ciclo iniciaría otro, obviamente^^.

Ahora bien, existen además diferentes interpretaciones sobre las equivalencias de las fechas del calendario maya y las nuestras, lo cual fue utilizado por el director de la película para afirmar, con fantasía y efectos especiales, que el 2012 será el fin del mundo. Por otro lado se habla de siete profecías que determinan, según las corrientes de la New Age, la incursión de la humanidad en una nueva civilización o cierta ^^"purificación de la Tierra"^^. Sin embargo , en nada de esto se ofrecen razones específicas, y mucho menos científicas, para determinar tal acontecimiento.

Hablamos entonces de subjetividades que ocasionan confusión y mero sentimentalismo, provocando que algunos, llevados por el relativismo y materialismo, acudan a la lectura del tarot, los horóscopos y, en ciertos casos, eventos espiritistas. No faltan los que, valiéndose de la mercadotecnia, se han aprovechado de estas cosas para ^^engordar sus bolsillos^^ y contentar su egoísmo, y en lugar de brindar consuelo y esperanza, sólo llenan a la gente de angustia y desesperación.

¿Qué opina la iglesia sobre el
fin del mundo?

La iglesia Católica ha determinado desde siempre su postura ante las afirmaciones apocalípticas, teniendo fe y esperanza en lo dicho por Jesucristo ^^En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aún los ángeles del cielo, ni el Hijo Solamente lo sabe el Padre^^ (cf. Mt 24, 3-44). Asimismo, los católicos esperamos más bien la Parusía, es decir, la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo, no como una catástrofe o destrucción, sino como un juicio donde reinará la Justicia y el Amor. Además es nuestro anhelo y por eso clamamos ^^Ven Señor Jesús^^ (Ap 22, 20) a remediar el dolor y el sufrimiento. La muerte, para el cristiano, ^^es su fin del mundo^^ no como aniquilación, sino como el paso a la contemplación eterna de Dios.

No al miedo, sí abiertos a la
Esperanza

El santo padre Benedicto XVI, en su encíclica Spe Salvi, nos brinda los elementos de reflexión sobre la esperanza cristiana y nos dice cómo construirla ^^La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando “hasta el extremo”, “hasta el total cumplimiento” (cf. Jn 13, 1; 19, 30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente “vida” ^^. La vida en su verdadero sentido, no la tiene uno solamente para sí, ni tampoco por sí mismo: es una relación. Y la vida entera es relación con quien es la fuente de la vida. Si estamos en relación con Aquel que no muere, que es la Vida misma y el Amor mismo, entonces estamos en la vida. Entonces ^^vivimos^^ (SS, 27).

El hombre ha sido creado para vivir, por tanto, no debe tener miedo a la muerte ^^Ya que si la muerte nos espera en todas partes; debemos ser prudentes, y en todas partes la esperaremos nosotros^^. (San Bernardo).

sábado, 26 de septiembre de 2009

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viernes, 28 de agosto de 2009

LA IGLESIA

------------------La Iglesia paquidérmica

Análisis por:
JAVIER SICILIA

Hay, entre todas las frases fundamentales del Evangelio, una que a lo largo del tiempo ha sido una de las piedras de tropiezo de la Iglesia: "La verdad los hará libres". El problema no radica en su condición de Iglesia -de asamblea, de pueblo de Dios, de cuerpo místico de Cristo, de depósito de la fe-, sino en su carácter de institución, es decir, de una enorme empresa administrativa no distinta a la General Motors, al Estado o a la estructura de un partido.

Una Iglesia así -cuyos inicios administrativos se remontan al siglo IV, cuando se volvió imperial, y cuya estructura ha sido modelo de las instituciones seculares- está, como toda institución que busca conservarse, condenada a la traición. Cuando se quiere mantener el poder es imposible no llegar a la mentira; cuando sólo se cultiva un discurso de bondades, se llega a la complacencia.

Por gracia, otra afirmación evangélica, lanzada contra los fariseos y que tiene que ver con esa misma verdad -"Nada hay encubierto que no se descubra, nada oculto que no se divulgue (...) lo que digan de noche se escuchará en pleno día; lo que digan al oído en las bodegas se proclamará desde las azoteas" (Lucas. 12, 2)- ha venido a sacudirla. Desde hace ya varios años, los actos pederastas de algunos de los miembros de la Iglesia, las redes de complicidades para encubrirlos, sus alianzas antievangélicas (nada, entre todas las corrupciones de las instituciones del mundo, hace más odiosa a la Iglesia que las traiciones a la grandeza que custodia), han comenzado a brotar como un agua estancada de una cisterna rota y la han obligado a una autocrítica y a un proceso de purificación tan paquidérmico como la dimensión de su estructura burocrática -la más grande del mundo.

Los visitadores que Benedicto XVI mandó a la congregación de los Legionarios de Cristo -una continuación de las acciones que inició en mayo de 2006 cuando, aceptando por fin las acusaciones que pesaban sobre su fundador, suspendió a divinis a Marcial Maciel y quitó a los miembros de su congregación los "votos privados"- hablan de ese proceso.

El proceso, pese a lo paquidérmico, es encomiable: un acto de estricta justicia y caridad frente a una rama de la Iglesia cuyos escándalos han hecho más contra ella y el Evangelio que todos sus detractores juntos. Una pregunta, sin embargo, es pertinente: ¿Esa "visitación" llegará a lo que todas las instituciones llaman con una arrogante suficiencia "últimas consecuencias", es decir, no sólo a destituir, como lo prevé Fernando M. González -el mejor biógrafo de Maciel-, a "la cúpula dirigente para que la nueva dirigencia se encargue de ir limpiando lentamente la institución" (Proceso 1708), sino a tocar las redes que desde el centro de los Legionarios llegan a obispos, cardenales, empresarios y altos prelados de la Santa Sede, incluyendo al Papa Juan Pablo II, y, a partir de allí, hacer, como lo guarda el corazón de la Iglesia, un acto de contrición pública y de petición de perdón?

Como hijo de la Iglesia, lo espero por nuestro bien, por el bien de los nombres de hoy que estamos necesitados más de gestos que muestren la verdad, que de discursos que hablen de ella. Pero también, como hijo de esa misma Iglesia, casta y meretrix, que conoce sus oscuridades y sus sótanos, sé, por desgracia, que no irá más allá de una recomposición maquillada. La razón no está en lo que su corazón resguarda, sino, como he dicho, en su condición institucional.

Desde que la Iglesia se volvió imperial puso un velo entre la radicalidad evangélica que hay que decirlo en su descargo ha custodiado durante 2 mil años y su accionar institucional. Ese velo la ha corrompido al grado de que ya no se diferencia, más que por el grado de esquizofrenia, de las instituciones modernas y seculares que salieron de sus entrañas. Con ello, la verdad evan­gélica, que ahora la hiere y le exige alcanzar su presencia, se ha ido oscu­reciendo. No podría ser de otra manera. Mientras la institución clerical pretenda que la Iglesia se hace por los hombres que la administran seres, como todo hombre, imperfectos, pequeños, caídos, necesitados del acogimiento y el perdón de los otros, será como todas las ins­tituciones, el rostro de una prostituta, cuyos oscuros comercios tratará siem­pre de disfrazar bajo el maquillaje de la decencia.

Sólo cuando aprenda que a ella la hace su Señor: un Dios que se hizo pobre, una pobreza de carne que siempre es rescatada por la confianza; cuando aprenda que ella no es el cuer­po del César ni de sus poderes a los que hay que servir devotamente, sino el del Jesús desnudo ese que en sus mejores hombres está en las cabeceras de los agonizantes, en la lucha por la justicia, en las chabolas, entre los apestados, los despojados, los humillados, entre aque­llos que no hacen alianzas con el poder y están dispuestos a hablar con la verdad que siempre duele, pero que después consuela, el del Jesús vuelto miseria, en cuya debilidad habita otra medida: el amor, entonces habrá renunciado a ser una institución, pero habrá ganado la sencilla grandeza de los que no temen la libertad de los hijos de Dios.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Mi­nera San Xavier del Cerro de San Pedro, li­berar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca. •

ALTERNATIVA




































----------Las alternativas a la guerra

Análisis por:
-------- SABINA BERMAN

Alarman las palabras del secretario de Gobernación dichas al Washington Post y publicadas el 28 de julio: "Nadie nos ha dicho qué alternativa tenemos (a la guerra frontal contra el narco)". Alarman porque delatan que este gobierno llama a los ciudadanos mexicanos así: nadie.

De cierto, desde el lanzamiento de la guerra muchos nadies han advertido en México sobre la peligrosidad de esa estrategia demasiado simple, y en la medida en que la guerra no ha sido ganada y ha causado más y más destrozos y muertes, los nadies han ido aumentando hasta ser legión.

Todavía más, entre tantos y tantos nadies, los nadies llamados periodistas y comentaristas y expertos (expertos reconocidos en narcotráfico, ingestión de drogas, secuestro y violencia), incluso algunos nadies que son gobernadores o exsecretarios de Estado, han ido ofreciendo trabajos de investigación y de análisis para argumentar una solución más compleja y más prometedora que la guerra frontal.

¿Qué tenemos que hacer los nadies de México para que el secretario de Gobernación se distraiga de sus estrechas juntas y atienda la conversación pública y democrática que pide un alto a la barbarie de la guerra?

Para el lector, retomo las mejores alternativas que este debate ha incluido. Cada una de ellas es una alternativa que aprovecha la ventaja del Estado para em¬plear herramientas pacíficas, potentes y de alcance nacional, herramientas de las que el crimen carece, y ninguna alterna¬tiva pretende ser por sí sola un sustituto a la guerra frontal, aunque combinadas todas ellas en una estrategia amplia bien podrían sustituir a la guerra, o al menos preparar al país para una guerra contra el crimen que sí pueda ganarse, sin des¬truir antes al país.

1. El congelamiento de las redes financieras del narco.

El motor del narco son sus ganancias exorbitantes. Sólo esas ganancias explican que una actividad donde la vida se arriesga cada día pueda contar con una reserva de empleados prácticamente interminable, así como sólo esas ganancias explican que el poderío balístico y de inteligencia del crimen organizado sea equivalente, y por mo¬mentos superior, al del Ejército Mexicano.

2. La suspensión del ingreso de armas por la frontera norte.

Esta petición fue hecha hace dos años por la gobernadora de Zacatecas, Amalia García, y su razón es evidente: Es en Estados Unidos donde el crimen organizado compra sus armas. Para lograr esta suspensión, se requeriría la cooperación del país vecino para la creación de aduanas con cero tolerancia.

3. La creación masiva de nuevas cosechas y nuevos empleos.

Allá donde el narco engancha a campesinos paupérrimos para sus cultivos y a jóvenes desesperanzadamente desempleados para convertirlos en sus sicarios rasos, la carne de cañón de sus organizaciones.

En Sicilia esta táctica costó al gobierno subsidios millonarios, pero encaminó a una generación hacia el trabajo legal.

4. La legalización de la mariguana.

Como lo reiteraron los expertos en el foro realizado en el Congreso el mes de abril de este año, el comercio con el cannabis sigue siendo la mayor fuente de ingresos del narco mexicano. Un ingreso que según el especialista Luis Astorga supera a lo que el narco recibe "por la combinación de cocaína, heroína y metanfetaminas". Por ello, la discusión de su legalización, dadas nuestras circunstancias, debiera alejarse de lo moral y asentarse en un terreno práctico. Arrancar a la mariguana de la clandestinidad despojaría de golpe al narco de una fuente importante de recursos. Francamente es obsceno comparar el daño que fumar mariguana puede provocar a la larga en la población con el daño brutal e indiscutible que provoca el narco al asesinar, secuestrar, extorsionar y robar.

5. La limpia de las policías.

Es una evidencia que las policías han sido la bisagra entre el crimen organizado y el Estado mexicano. En el pasado, las policías mandaban en el crimen organizado, pero con el debilitamiento del Estado ahora sucede lo inverso: los policías son mandados por el crimen. A decir del secretario de Seguridad Pública del sexenio foxista, Alejandro Gertz Manero, desde hace décadas la mitad de los policías están o han estado en las nóminas del crimen. A decir de Isabel Miranda de Wallace, experta en secuestros, no ha existido un secuestro en México en los últimos cinco años en que no haya participado al menos un policía.

De esa certeza se desprendió la decisión del presidente Calderón de enfrentar con el Ejército al narco. Pero de esa certeza debieran desprenderse también otras dos decisiones lógicas. Las policías, que ahora operan como una quinta columna en la lucha contra el narco, debieran ser apartadas totalmente de esa lucha y expurgadas gradual pero sistemáticamente. Y el Ejército no debiera ser expuesto a la misma corrupción por tiempos tan largos como los tres años que lleva esta guerra.

6. La claridad de una meta predeterminada.

¿Cuál es la meta de esta guerra: aniquilar físicamente a todos los criminales del país; o sólo acotar sus territorios; o sólo acotar sus crímenes; interrumpir todo tráfico de drogas o erradicar los crímenes más terribles, como el secuestro, la extorsión y el robo? ¿Qué va primero y qué va después: qué metas son urgentes y qué metas son postergables? ¿Cuáles son realizables y cuáles no?

Estamos en una guerra que carece de metas claras, conocidas y jerarquizadas, y eso impide un embate del Estado jerarquizado, así como un final previsible y próximo. Además, definir una meta para esta guerra haría posible una última alternativa. Es decir, una alternativa que sólo vendría a cuento ante un narco ya debilitado.

7. La disposición para negociar con el enemigo.

Es decir, la disposición de canjear la paz por amnistías, reducciones de sentencias, exilios. Incluso canjear la tolerancia del tránsito de la droga al extranjero a cambio de la desaparición de los secuestros, la extorsión y el robo a los mexicanos.

--------------------------------***
"Si la fuerza de las armas es considerada la única vía de la autoridad, algo está errado: o bien la autoridad no conoce sus instrumentos o bien no los tiene y entonces no es ya la autoridad". La frase data del siglo V A. C., y es de Lao Tsu. •

lunes, 27 de julio de 2009

>> LA MADUREZ

>>>>> Una mejor manera de vivir
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POR: TERE GÓMEZ TORRES

La madurez es bella si la usas a tu favor...

La madurez no es una cuestión de edad, se puede ser maduro a los 20 y un inmaduro a los 40.

La madurez tiene que ver más con las aptitudes de la vida, y con tus actitudes como persona. El cómo nos enfrentamos cada día a nuestro espejo, cómo ve­mos la vida desde nuestra edad, nuestra perspectiva y nuestra percepción.

¿Qué es madurez y cómo utilizarla a tu favor?

Pensar con madurez es ver que cada año que se nos va, es un año ganado y no perdido.

Es poder salir con un jeans y zapatillas sin importarte qué hablan de ti, eso ya no es importante.

Mirar y ver que tienes ojeras, que hay arrugas en tu cara y aun así ser capaz de sonreír... eso es madurez.

No cambiar ni un día de disfrutar el sol y salir sin rumbos, sólo porque te apetece hacerlo. Si has sido capaz de recibir una crítica y aunque en su momento te doliese hoy puedes sonreír porque lo asimilaste, eso es madurez.

Si ves que ya no tienes el cuerpo de antes y eres capaz de bañarte en el mar sin que te importen los cuerpos en diminutos bikinis, sus cuerpos no te intimidan y no sientes envidia... eso es madurez.

Aceptar que tu cabello cambia y lo mismo tus estados de ánimos, aún con todo eso disfrutas de la belleza de una flor. Aceptar tus zonas erróneas como las de los que te rodean, y volver a comenzar de nuevo para el equilibrio de la familia. Cuando vas a una reunión y pese a que no eres el centro de atención, sonríes a todos con la calidez que los años te dan... eso es madurez.

Llorar por tonterías y luego reír por otras tonterías peores... No pierdes nunca la sonrisa porque la hiciste un hábito de vida... eso también es madurez

Salir a la calle como estás, incluso hecha un desastre, pero ya no te importa lo que piensan, te has convertido en alguien muy segura y dueña de las circunstancias de tu vida porque tomas las cosas con optimismo.

Si aceptas todo estas cosas y más aun, es que no estás mayor ni eres una vieja o viejo, es solamente que eres una persona madura que es todo lo que importa en la vida, saber aceptar lo inevitable que es el tiempo, los años y saber que no solo es edad biológica, sino edad florecida, rica en méritos y experiencias propias, llenas de sabiduría. Y vivir cada día en armonía con todas las personas que te rodean, es el más grande privilegio. Porque te sabes útil y sabes que has aprendido a vivir envejeciendo con dignidad y muchísimo amor por ti misma y por los demás.


‘TU MUNDO ES ---------- Obsérvate y
COMO TÚ ERES’ ------------compruébalo, cuando lo aceptes, busca…
-----------------------------------el cambio.

martes, 21 de julio de 2009

>> Una mejor manera de vivir

POR: TERE GÓMEZ TORRES

Cada uno con su destino...

Un samurai, conocido por todos por su nobleza y honestidad, fue a visitar a un monje Zen en busca de consejos. No obstante, en cuanto entró en el templo donde el maestro rezaba, se sintió inferior, y concluyó que a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había ni tan si­quiera acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él.

- ¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior? – le preguntó, no bien el monje hubo acabado de rezar. - Ya me enfrenté muchas veces con la muerte, defendí a los más débiles, sé que no tengo nada de qué avergonzarme. Sin embargo, al verlo meditando, he sentido que mi vida no tenía la menor importancia.

- Espera. En cuanto haya atendido a todos los que me han buscado hoy, te daré la respuesta.

Durante todo el día el samurai se quedó sentado en el jardín del templo, viendo como las personas entraban y salían en busca de consejos. Vio como el monje atendía a todos con la misma paciencia y la misma sonrisa luminosa en su rostro. Pero su estado de ánimo iba de mal en peor, pues había nacido para actuar, no para esperar.

Por la noche, cuando ya todos habían partido, insistió:

- ¿Ahora podrá usted enseñarme?

El maestro lo invitó a entrar y lo llevó hasta su habitación. La luna llena brillaba en el cielo y todo el ambiente respiraba una profunda tranquilidad.

‘TU MUNDO ES------- Obsérvate y
COMO TÚ ERES’ --------compruébalo cuando lo
-----------------------------aceptes, busca el cambio.


- ¿Ves esta luna, qué bonita es? Ella cruzará todo el firmamento y mañana el sol volverá a brillar. Solo que la luz del sol es mucho más fuerte y con­sigue mostrar los detalles del paisaje que tenemos a nuestra frente: árboles, montañas, nubes. He contemplado a los dos durante años, y nunca escuché a la luna decir "¿Por qué no tengo el mismo brillo que el sol? ¿Es que quizás soy inferior a él?"

- Claro que no -respondió el samurai-, la luna y el sol son dos cosas diferentes, y cada uno tiene su propia belleza. No podemos comparar a los dos.

Entonces, ya sabes la respuesta. Somos dos personas diferentes, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.

Se tu mismo. Valórate, respétate y aprecia todos los dones que poses y desarróllalos. Nadie lo puede hacer por ti.

Nadie es mejor o peor que otros... Somos nosotros los que buscamos las diferencias y nos perdemos en las comparaciones, en las críticas o en las envidias... Valórate.

martes, 9 de junio de 2009

Ernesto Cardenal

Candidato al Premio Nóbel de Literatura

Se pronuncia Ernesto Cardenal
Por la revolución global
Definitiva


Por Edgar Onofre

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal ha llamado la atención en el mundo entero por su firme militancia política al lado de la revolución permanente y de los pobres oprimidos. También por su “Oración por Marylin Monroe” y por fundar Solentiname, una comunidad autónoma ubicada en una isla y en la que se valoran como un bien común la igualdad, la justicia y la poesía.

Como él mismo concede, acaso el carácter revolucionario de su periplo literario termine por ser más importante que su obra estrictamente literaria.

Al día de hoy, denuncia el acoso y campaña de desprestigio lanzada en su contra por parte del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa:

Son muchos los medios que el gobierno puede lanzar contra mí y siendo muy fácil la presentación de falsas evidencias y falsos testigos y falsas pruebas y estando todos los juzgados y las instancias judiciales y aún la Suprema Corte de Justicia bajo su control, ante esta impotencia en que me encuentro no puedo sino decirle a Dios como en el Salmo: ‘Sin motivo me pusieron una trampa, hicieron un hoyo para que cayera en él, que caigan en su propia trampa’.”

Entrevista.

La siguiente entrevista fue realizada en la víspera de su participación en la edición 2007 de la Feria internacional del Libro Universitario (FILU) y en ella Cardenal habla de la función social del escritor y el artista, del sistema de mentiras instalado en el mundo y del destino que espera a la fe y las religiones del mundo.

Preguntas y Respuestas…..

¿Los poetas del mundo –y los artistas en general– están cumpliendo con aquella sentencia que dice que “la única forma de decir verdad sobre la Tierra” es la poesía y el arte?
No soy yo quien dijo esto: eso es poesía tolteca, pero estoy de acuerdo con ello. Creo que el artista, el escritor y el poeta con su obra están diciendo la verdad cuando cumplen su vocación. Aunque no siempre lo cumplen. Pero cuando el arte está al servicio del hombre, como debe estar, nada del arte por el arte, sino al servicio de la humanidad, se hace avanzar a la humanidad.
¿El arte es hedonista, es vanidad de vanidades que dice el Eclesiastés?
Sí. La obligación del artista, como también dice el náhuatl, es crear nosotros, hacer que la gente tenga su propio rostro.

Hay quienes aseguran que el mundo está viviendo un sistema de mentiras y que está complacido en ello, ¿qué opina al respecto?
Es cierto que vivimos en la mentira, la propaganda comercial o la propaganda política so ejemplos. La televisión, ¡cómo engaña a los pueblos! Pero para eso es que están el escritor, el artista, el poeta, para decir la verdad, para contrarrestar la mentira oficial que hay en el mundo entero. En todos los países de nuestra civilización impera la mentira.

¿Se puede pretender ser feliz viviendo en la mentira?
La gente podrá creer que es feliz. La verdad no hará libres, dice Cristo. Y la verdad nos hará felices también.
Hace unos meses, Fidel Castro en uno de sus artículos criticó a los superrevolucionarios, que se entiende son personas que se pretenden tan inteligentes y críticas que los valores de la izquierda les quedan pequeños. Esto trajo una nueva discusión sobre la izquierda,

¿Cuál es su opinión en esta polémica?
Todo lo que escribe Castro me interesa. En cuanto a la pregunta, izquierda significa estar con los pobres y los oprimidos. Derecha, estar con los ricos y opresores. No hay más posición que estas dos. Derecha e izquierda.
Y creo que nuestra obligación es estar con los pobres y despojados. Esa es también la obligación de la iglesia si quiere ser fiel a Jesucristo. Estar con los pobres y no con los ricos. Muchas veces la más alta jerarquía está más cerca de los ricos. Y no sólo en la iglesia católica. También en las religiones cristianas y no cristianas.

Parece que el mundo llegó a la conclusión de que las revoluciones son inútiles porque se corrompen. ¿En verdad son inútiles?
No todas se han corrompido. Las revoluciones, como todo el universo, nacen, crecen y mueren y surgen nuevas revoluciones. Me parece que deben existir siempre en la humanidad porque son cambios necesarios. Y las revoluciones, dice Mao, son saltos en la evolución, lo cual me parece muy acertado.
Lo que Cristo vino a predicar a la Tierra fue el Reino de Dios y muchos teólogos dicen que “Reino de Dios” significó lo mismo que hoy significa la palabra “Revolución”. Ere igualmente subversivo y eso fue lo que lo llevó a la muerte. Pero es lo mismo que ahora clama una multitud de jóvenes cuando dice: Otro mundo es posible. Y se puede agregar lo que el gran obispo de Brasil ha dicho: Otra iglesia también es posible. Es decir, siempre tenemos que estar en revolución.

¿Cree que algún día los poderosos del mundo se den cuenta que las mentiras no son para siempre?
A largo plazo tenemos que llegar a eso. Tal vez cuando se realice la revolución en el mundo entero. La revolución global definitiva.

¿Podemos tener esperanzas? ¿Eso pasará algún día?
El cristiano tiene que ser optimista porque debe creer en el Reino de Dios que Cristo anunció que habría de venir. Debemos trabajar para que venga. Y también el revolucionario y el artista deben ser optimistas y creer que algún día habrá la sociedad justa y perfecta de la que habló Marx, la sociedad sin clases. Yo, como marxista que soy, y también cristiano, soy optimista y creo en el triunfo de la revolución. Y no sólo en este planeta, sino en todos los habitados, que deben ser muchos.

¿Cree en la posibilidad de una Latinoamérica unida? Y en todo caso, ¿Qué nos uniría? ¿La política, la economía, el corazón?
Creo en la posibilidad y necesidad de esta Latinoamérica unida. La Revolución Bolivariana que ha empezado (el presidente Hugo Chávez en Venezuela) retoma la idea de Bolívar de una Latinoamérica unida que pueda hacer frente a América del Norte. Por eso es que es tan atacada por el gobierno de América del Norte.

En su libro la Sonrisa del jaguar, Salman Rushdie dice que nicaragua es un pueblo de poetas. ¿Acierta Rushdie?
Lo que él dice se dice mucho en Nicaragua. Pero no podemos decir que sea un pueblo de poetas, es exagerado, aunque sí predomina la poesía. Hay países donde predominan la pintura, la filosofía o ciencias u otra arte. En Nicaragua, la poesía es nuestra ocupación nacional desde Rubén Darío e incluso desde antes.

No hay duda de que usted además de ser leído y admirado es querido por sus lectores. ¿Cómo hizo para tocar el corazón de los hombres?
No estaba enterado de que fuera así. Pero si así es, se trata de la obra de Dios. Mi vocación ha sido la de poeta desde el nacimiento pero también lo ha sido la religiosa y mi entrega a Dios. Me parece que es lo que me llevó a la poesía, y después a la Revolución uy a él mismo, quien a su vez me llevó al amor al prójimo, que es la Revolución.

Por su obra está destinado a la inmortalidad, ¿Qué opinión le merece este destino? Y, en el mismo sentido, ¿Qué tanto le interesa el Nobel?
El Nobel sería algo desagradable porque me haría muy famoso y eso es muy incómodo. También es muy improbable que me lo otorguen, porque los candidatos son muchísimos en el mundo entero.
Mi obra es bastante pequeña, no es grande hablando en términos literarios. T. S. Eliot decía que, a veces, la grandeza se da en la literatura por razones extraliterarias. Ese podría ser mi caso. La grandeza (de mi obra) podría estar en la causa a la que dedico mi poesía, aquello que me motiva a escribir, que es la liberación de los pobres. Lo que se ha llamado Teología de la Liberación es en mi caso Poesía de la Liberación. Estar con los pobres y los oprimidos. En la izquierda.

En un poema, usted asegura que Dios no es amigo de los dictadores, mientras que Saramago sostiene que a Dios debe gustarle mucho la sangre y que la gente se mate en su nombre. ¿Quién yerra?
La de Saramago es una metáfora, no un dogma. Dios es amor, fue la definición que nos dio San Juan. Pero San Agustín aclara: “Esto quiere decir amor entre los hombres”. No es que a Dios le guste la sangre. Ha sido víctima de aquellos a quienes gusta la sangre, incluso dio su sangre por nosotros.

Hay pensadores que vaticinan el fin del cristianismo y el advenimiento de una era marcada por el Islam, ¿Qué opina de ello?
Sostengo el pluralismo religioso. Es la nueva tendencia religiosa que estamos empezando a afianzar y que irá creciendo en el futuro. Anteriormente, cada pueblo tenía su propia cultura, su propia lengua y su propia religión y todos creían que la suya era la religión verdadera. En nuestra época se están juntando las religiones.
En Nueva York, en un mismo edificio viven representantes de todas las religiones de la Tierra y en el trato mutuo se están conociendo entre ellos y se dan cuenta de que su religión no es la única ni la única verdadera. Este pluralismo religioso significa que todas las religiones son verdaderas y (falsas también, porque en todas hay alguna falsedad: por ejemplo, creer que es la única.) Creo que la religión del futuro no será una sola, sino todas, cada una con su verdad y sin desautorizar a las otras religiones.

Página Web:

http://www.uv.mx/gaceta/gaceta106/index.html